Historia de México

Dictadura de Santa Anna

El general también conocido como alteza serenísima Antonio López de Santa Anna fue presidente de México al menos en 6 ocasiones, según algunos datos no oficiales elevan la cifra de mandatos a doce. Estuvo en innumerables batallas aplicando sus conocimientos militares y dirigiendo la soberanía del país. Era un defensor del territorio a toda costa y esto le hizo ganar aliados y enemigos.

Su último mandato el cual tuvo lugar entre el 1853 y 1855 fue catalogado como una dictadura por su talante opresor, sus leyes despóticas y su ambición de poder. Si bien es cierto que no llegó a ocupar el mayor cargo de la nación usado la fuerza o el engaño, también es cierto que se aprovechó de la confianza depositada en su capacidad de control y firmeza para convertir su gobierno en una desdichada época para México.

Dictadura de Santa Anna

El 20 de abril de 1853, a sus 59 años, fue nombrado presidente de México Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, nacido en Xalapa en 1794.

Dictadura de Santa AnnaEn México, los políticos de carrera habían solicitado el retorno de Santa Anna pero sabían que su carácter y talante era difícil de controlar y su autoritarismo podría desarmar los planes que habían elaborado para la nación. Por ello se pensó que una figura respetable como Lucas Alamán, idealista y defensor de la legalidad podría equilibrar su mandato.

Apenas unos días luego de la juramentación se dieron a conocer las Bases para la administración de la República hechas por Alemán quien moriría luego el 2 de junio acabando así con la esperanzada de un gobierno equilibrado y menos represor al momento de instaurar el orden. El primer paso fue apartar del ejercicio militar a aquellos oficiales mexicanos que se habían rendido en batallas recientes. Santa Anna tenía facultades extraordinarias para legislar por lo que su mandato iría aún más lejos.

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Este súper poder del general Santa Anna tenía fecha de caducidad pero llegado el término se exigió que fueran extendidas sus competencias para ayudar al país. El 17 de noviembre de 1853 se extendieron sus facultades indefinidamente.

Se sublevaron alguno nacionales y comenzaron unas revueltas que trajeron como consecuencia el 16 de diciembre que se le prolongara el mandato a Santa Anna también de forma indefinida. Ahora era un presidente extremadamente conservador, con deseos de poder y sin fecha de salida.

Algunas de sus prácticas dictatoriales comenzaron por beneficiar a sus allegados y desconocer a aquellos que no iban acorde con sus ideales. Fueron desterrados grandes políticos y militares del país como Benito Juárez, José María Mata, Melchor Ocampo, Ponciano Arriaga y muchos más. Su metodología consistía en expulsar a los habitantes de la zona norte de México y enviarlos a estados muy cálidos donde no resistirían el cambio igualmente aquellos habitantes de climas templados viajarían al norte helado.

Eran desterrados a zonas desiertas donde no existía comercio suficiente para sobrevivir, también se establecieron impuestos absurdos, los más recordados son los que establecían el pago de 1 peso por cada perro y hasta 20 pesos de multa a quien se negara a pagar y desde luego que el animal fuera sacrificado. También había impuestos por cada puerta y ventana, así como otros excesos productos de su carácter disociado y su necesidad de ingresos.

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Otra decisión arbitraria fue tomada por Santa Anna al ceder más de 300.000 hectáreas de terreno a los Estados Unidos perteneciente a los estados de Chihuahua y Sonora a cambio de 10 millones de pesos.

Poco tiempo después y debido al cansancio de la clase política se elaboró el Plan de Ayutla donde se otorgaba todo el apoyo necesario a Adrian Florencio de Comonfort, Ignacio Comonfort y Juan Álvarez para terminar de una vez por todas con la dictadura de Santa Anna. Para contrarrestar este hecho, el entonces presidente convocó a una votación donde se pronunciarían a favor o en contra de su gobierno.

El resultado de este evento totalmente amañado fue 430.000 a favor y apenas 4.000 en contra. Cifra totalmente irreal dadas las condiciones del país en ese momento.

El 12 de agosto de 1855 luego de haber sacado a su esposa del país y moverse escoltado a la ciudad de Veracruz, mediante un manifiesto hace publica su renuncia y sugiere que se aplique el triunvirato que lo sucedería, sin embargo los opositores a Santa Anna se niegan y comienzan una nueva etapa política.

Luego el 18 de agosto sale de México para no volver a ocupar nunca más la presidencia, paso sus últimos años en cuba, Estados Unidos y algunas islas del caribe.

¿Cómo llego al poder por sexta vez el general Santa Anna?

El 13 de septiembre de 1852 se dio a conocer en Jalisco un plan general para la nación donde el punto más importante era hacer énfasis en la soberanía de los estados y hacerle un llamado al general Santa Anna para que regresara de su exilio en América latina y tomara de nuevo las riendas del país.

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Las políticas nacionales habían torcido su rumbo a partir de la firma del tratado con Estados Unidos donde se ponía fin a los conflictos fronterizos. Esto se llevó a cabo el 2 de febrero de 1848 en la villa de G. Hidalgo; para los mexicanos fue un paso difícil de asimilar pues era reconocer el robo de casi 2.500.000 kilómetros de territorio que habían sido arrebatados durante los conflictos bélicos. El sueño de tener la nación más poderosa y extensa habían quedado atrás.

La situación política no se encaminaba y la dirección de la nación pasó por las manos de Mariano Arista, quien renunció para darle paso a Juan Bautista Ceballos quien dejó el cargo apenas con 30 días de ejercicio. Posteriormente tomó la presidencia provisional José María Lombardini quien aguardaría para entregarle el mando a Antonio López de Santa Anna.

El 1 de abril de 1853 llega a puerto el barco inglés llamado Avon quien trae a Santa Anna de nuevo a su país para ser juramentado y nombrado presidente.