Historia de México

La Batalla de Tres Palos

El nombre de este histórico enfrentamiento obedece a que se realizó en Acapulco, Guerrero, precisamente en un campamento español ubicado en una laguna conocida como la laguna de tres palos; esta acción militar se llevó a cabo el 4 de enero de 1811 y fue parte de las campañas de Morelos, donde el cura constantemente tuvo enfrentamientos principalmente victoriosos, cumpliendo con su cometido de agregar Insurgentes a la causa en todo el sur de México y marchando también hacia el que el mismo se propuso como la meta más importante: tomar el puerto de Acapulco.

Una victoria más para Morelos

Morelos ya había tenido suficiente avance sobre Acapulco como para lograr que el virrey Venegas, emperador en ese entonces, se sintiera amedrentado por sus triunfos y ordenar aquel Ejército del Sur tuviera al menos 1500 hombres en Oaxaca, donde próximamente Morelos estaría arribando, ya que había tomado lugares como el Pie de la Cuesta, Larqués, el Veladero y Las Cruces; los realistas ocuparon el Aguacatillo y Morelos se retiró a Veladero a Descansar.

morelosEl inicio de la batalla estuvo a cargo de las tropas del virreinato, al menos eso pensaban ellos, porque en realidad a José María Morelos ya tenía información al respecto de que iban a atacar el 8 de diciembre a las ocho de la mañana; ya que Morelos contaba previamente con información, las bajas de su lado fueron muy pocas, específicamente sólo 20 y en el ejército realista se contó el doble, además de que se presume que enterraron algunos cuerpos para disimular que su derrota había sido tan grande; luego de esta derrota y a pesar de que las tropas realistas se retiraron, volvió a haber un enfrentamiento a orillas del río de la sabana, donde también fueron derrotados, murieron solamente cuatro realistas, pero los demás tuvieron que retirarse y otros quedaron como prisioneros.

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José María Morelos le dio la oportunidad a los prisioneros de que pudiesen pasar a las filas insurgentes para pelear por la independencia de méxico y así lo hicieron todos; aunque todo parecía ir bastante bien para lograr la toma de Acapulco en aquel entonces, el puerto no pudo ser propiedad de los insurgentes porque José María Morelos había intentado tomarlo sin derramar sangre y para ello había sobornado a un artillero español que se encontraba en el lugar, el cual le había prometido entregar a la plaza.

El artillero se quedó con el dinero y en ningún momento entregó su puesto de batalla, lo cual hizo que Morelos no tuviera la capacidad suficiente como para tomar Acapulco, pues estaba preparado para que la batalla fuera fácil y al encontrarse con todo lo contrario, tuvo que emprender la retirada, cuestión que por supuesto no hizo que la idea se sacara de su cabeza y tiempo más tarde pudo cumplir con su mayor cometido de toda la tarea que se le había encomendado, tomar el fuerte de Acapulco para que se viera mermada la comunicación y el abastecimiento de provisiones para el ejército realista.