Historia de México

La toma de Guadalajara, las primeras victorias por la independencia

Esta acción militar fue otra de las importantes victorias que tuvo el bando insurgente recién iniciada la guerra por la independencia de México en 1810, acciones que poco a poco hacían que los insurgentes tuviesen más confianza en sí mismos y se difieran de la idea de que ganaría absolutamente todas las batallas por haber tenido victorias al inicio, sin recordar que mucho que ver había tenido el factor sorpresa en todas estas; esta batalla se llevó a cabo el 10 de noviembre de aquel año en Jalisco, Guadalajara.

En aquel momento las fuerzas insurgentes estaban siendo comandadas por José Antonio Torres, un importante general de la insurrección y el cual pudo con orgullo alzarse sobre las fuerzas realistas del virreinato de España en México, las cuales se encontraban a cargo del coronel Manuel del río.

La falta de autoridades y su ayuda hacia los insurgentes

guadalajaraEn aquellos días las victorias de los insurgentes ya eran razonadas prácticamente por todo el país y esto hacía que las autoridades de muchos estados se desesperaron por completo y en lugar de preparar a sus tropas o de hacer planes de ataque, dejaba sus puestos para huir y la responsabilidad de poder responder y defender la tierra era del ayuntamiento; éste fue uno de esos casos específicos, pues el que en él se entonces era el gobernador de Jalisco, Roque Abarca, huyó hacia la población de San Pedro Tesistán y la Comandancia quedó en poder del ayuntamiento. Sin lugar a dudas esto impregnó todavía más fuerza en los insurgentes y más dudas en el ejército del virreinato.

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La batalla fue realmente corta y la superioridad de los insurgentes era muy obvia, ya que por aquel momento se suponía que ya habían aproximadamente 80,000 en su ejército, algunos de ellos incluso a caballo, aunque también muchos historiadores dicen que buena parte del ejército eran niños o adolescentes; al verse mermados en número, aunque probablemente no en estrategia, las fuerzas realistas decidieron huir hacia San Blas y Tepic y como ya no había nadie que defendiese en contra del ejército insurgente, el ayuntamiento rindió el área.

Primero se pactaron algunas condiciones para la rendición, pero fue cuestión de tan sólo unas horas para que el 11 de noviembre las fuerzas insurgentes entraron triunfantes como nuevos gobernantes a Guadalajara, tan sólo un día después de haber llegado a buscar la batalla contra el ejército realista; sin lugar a dudas esta era una noticia que tenía que llegar de inmediato a Ignacio Allende, el que estaba destacado como teniente general de todos los ejércitos de la insurrección y esa misma tarde José Antonio Torres le dio la noticia de que habían logrado tomar Guadalajara.

Aprovecho también el momento para hablarle de su hijo mayor, quien también había logrado tomar Colima de igual forma que ellos, sin mayor resistencia de parte del ejército del virreinato; estos fueron de los mejores tiempos que vivió la primera etapa de la insurrección que buscaba la independencia de México.

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