Historia de México

Ley calles

Durante la presidencia de Plutarco Elías Calles en México se suscitaron una serie de acontecimientos que marcaron el rumbo de la historia social y política del país para siempre. Entre estos está la promulgación de la famosa Ley Calles o “Ley de tolerancia de culto”, la cual nació como una posibilidad de disminuir el poder de la iglesia católica.

Te invitamos a seguir leyendo este artículo para que conozcas de qué trataba esta ley y las consecuencias que generó, hechos que hoy en día son conocidos como una parte oscura y sangrienta de nuestra historia.

Antecedentes, promulgación y consecuencia de la ley calles

Antecedentes

Si seguimos de cerca la historia de México, nos vamos a encontrar que los roces entre la iglesia y el gobierno no solo se vieron en el gobierno de Plutarco Elías Calles, sino que se venían produciendo desde tiempo atrás.

Destacando por lo menos tres episodios:

  • Las leyes de reforma promulgadas entre 1855 y 1863 tenían como propósito separar a la iglesia de las actividades propias del estado. Entre otras cosas estas leyes limitaban la actuación del clero, y autorizaba el cierre de propiedades de la iglesia.
  • Al iniciarse la revolución mexicana en 1910, algunos líderes y caudillos llegaron a pronunciar discursos con un marcado acento antirreligioso.
  • Durante el gobierno de Álvaro Obregón de 1920 a 1924 existía una creciente tensión entre el estado y la iglesia quienes no lograban llegar a ningún acuerdo que beneficiara a ambas partes.

Como vemos, los conflictos entre la iglesia católica y el gobierno han existido en distintas épocas de la historia mexicana pero al llegar Calles a la presidencia fue donde se hicieron aún más visibles estas tensiones.

Recomendamos leer:   Segunda República Federal

Promulgación

El 14 de junio de 1926, durante la presidencia de Plutarco Elías Calles fue promulgada la “Ley de tolerancia de culto” conocida popularmente como Ley Calles, su objetivo era limitar e imponer un control sobre la religión católica en todo el país.

Se trato en realidad del rescate de las leyes de reforma que habían sido promulgadas entre los 1855 y 1863, en los mandatos de Juan Álvarez, Ignacio Comonfort y Benito Juárez, que buscaban la separación de la iglesia de los asuntos de estado.

Estas leyes fueron incluidas de forma solapada al realizar modificaciones a los artículos 3, 5, 24, 27 y 130 de la constitución de 1917 y aprobadas por un congreso complaciente a todas las ideas de Calles.

Contenido de la Ley Calles

Entre otras cosas la llamada Ley Calles imponía una serie de normas a la iglesia y a las prácticas y actos religiosos, entre otras cosas se indicaba que la iglesias debían registrarse ante el estado y obtener un registro que les permitiera funcionar pero apegadas totalmente a las reglas que el gobierno considerada convenientes:

“Las iglesias y las agrupaciones religiosas tendrán personalidad jurídica como asociaciones religiosas una vez que obtendrán su correspondiente registro. La ley regulará dichas asociaciones y determinará las condiciones y requisitos para el registro constitutivo de las mismas…”

Asimismo, se prohibía que en las escuelas se impartiera a los estudiantes clases de religión, se castigaba a los sacerdotes que hicieran algún tipo de comentario acerca de las instituciones políticas o llegasen a contradecir estas leyes impuestas.

Se limitaba tanto la actividad de la iglesia católica que solo podía haber una relación de un sacerdote por cada 6000 habitantes y los sacerdotes fuera del culto no podían llevar trajes distintivos.

Recomendamos leer:   Ley Juárez - Promulgada el 23 de noviembre de 1855

Además, la ley daba la potestad a los gobernadores de los estados de imponer impuestos, y requisitos especiales a los sacerdotes, además de multas y sanciones por el desacato de la ley, las cuales en ocasiones podían terminar en arresto de entre 15 días a 6 años.

El caso más resaltante de aplicación de la Ley Calles por parte de gobernadores fue el de Tomás Garrido Canabal quien en Tabasco estableció que los ministros de culto debían estar casados para poder llevar a cabo oficios religiosos.
También, a través de estas leyes Plutarco Elías Calles nacionalizó todos los bienes de la iglesia, todos los obispados, conventos y seminarios quedaron a total disposición del gobierno.

Al igual que con las leyes de reforma, Calles quería evitar impedir que los obispos y sacerdotes tuvieran algo que ver con la vida pública y política del país.

Consecuencias de la Ley Calles

Consecuencias de la Ley Calles

Con todas estas modificaciones al Código Penal Federal de perfil antirreligioso se desencadenó un conflicto entre el estado y la iglesia, por lo que en mayo de 1925 fue fundada la Liga Nacional para la Defensa de as Libertades Religiosas.

Esta organización encabezó la lucha en contra de la Ley Calles, una lucha que comenzó con la recolección de dos millones de firmas, pero el gobierno ignoró este movimiento. Por lo que se ideó un nuevo plan: el boicot a los impuestos y a los productos del estado.

Como respuesta a esto, Calles inició una persecución sin precedentes contra los líderes de la liga y los sacerdotes lo que desencadenó la guerra cristera, una sangrienta página de la historia de México que enfrentó desde 1926 a 1929,  a los cristeros o católicos que defendían sus derecho a profesar su fe libremente y sin restricciones y los laicos callistas.

Recomendamos leer:   Ley de Libertad de Cultos

El resultado de este nefasto suceso fue más de 250.000 mexicanos fallecidos, miles de ciudadanos que tuvieron que emigrar a los Estados Unidos en medio del conflicto, abusos a cientos de mujeres, saqueos en hogares y comercios, entre otras situaciones.

Cuando se hizo evidente que al gobierno se le había escapado de las manos la situación, Plutarco Calles comenzó a negociar con la iglesia para calmar a los sublevados.

Sin embargo, el fin de este conflicto no se dio en ese momento sino que llegó en la presidencia de Emilio Portes Gil el 21 de junio de 1929, cuando la iglesia y el gobierno llegaron a una serie de acuerdos que podrían fin de una vez por todas lo comenzado por Plutarco Elías Calles.

En estos acuerdos firmados por el Arzobispo Leopoldo Ruiz, que había  sido  delegado por el papa Pío XI y el Presidente Emilio Portes Gil, se logró la remisión de todas aquellas personas involucradas en la lucha, así como también la devolución de los episcopados y los conventos a la iglesia.

Sin embargo, el gobierno no modificó ningún artículo en la constitución, pero sí permitió que todos los obispos y sacerdotes continuaran con su labor religiosa y espiritual. Para el 27 de junio de 1929 los servicios religiosos en las iglesias se restablecieron.