Presidencia de Lázaro Cárdenas

El General Lázaro Cárdenas del Río (n. Jiquilpán, 21 de mayo de 1895 – m. Ciudad de México, 19 de octubre de 1970) ocupó el cargo de presidente de México en el periodo comprendiendo entre 1934 hasta 1940.

Históricamente su sexenio en el poder es considerado uno de los periodos presidenciales más importantes y positivos del país, gracias a los grandes cambios que llevó a cabo y a la influencia de estos en la consolidación de la soberanía nacional.

Antes de la Presidencia de Lázaro Cárdenas

Hijo de Dámaso Cárdenas Pinedo y Felícitas del Río Amezcua; nació el 21 de mayo de 1895 en Juárez (Michoacán).

Su carrera en el mundo militar la inició en 1912 al unirse a las tropas villistas en plena revolución mexicana, al año siguiente se unió a las filas del Ejército Constitucionalista. En ambas formaciones militares fue un destacado personaje lo que lo llevó a ostentar en poco tiempo el rango de General de Brigada.

Apoyado por el presidente Plutarco Elías Calles, resulta electo gobernador de Michoacán para el período 1928-1930 lo que pone su nombre en la palestra de la opinión nacional, terminando de consagrarse en el último año de su mandato al asumir el cargo de presidente del Partido Nacional Revolucionario (PNR).

Tras dejar la gobernación es nombrado ministro del Interior (1930 y 1932) y ministro de la guerra (1932-1934), por el entonces presidente Pascual Ortiz Rubio. Durante este tiempo reorganiza al PNR y lo convierte en el Partido Revolucionario Mexicano (actual Partido Revolucionario Institucional, PRI).

Aportaciones de Lázaro Cárdenas

Presidencia de Lázaro CárdenasTal como había llegado a la gobernación de Michoacán, es decir, con el apoyo de Calles, Cárdenas llega a la presidencia de México en 1934 y de forma casi inmediata fue deslastrándose del caudillo, al que en un par de dos años expulsó del país y le obligó a exiliarse en los Estados Unidos.

Desde el mismo comienzo de su periodo presidencial y bajo el lema “México para los mexicanos”, Cárdenas delineó  una política de gobierno independiente, revolucionaria y con especial énfasis en lo social. De hecho su más grande interés era hacer cumplir los artículos de la constitución de 1917 referidos a este aspecto.

Como consecuencia, comenzó a adoptar una serie de medidas relacionadas con los derechos de los campesinos, la titularidad de las tierras, la explotación de las minas y otros recursos naturales, con especial énfasis en el petróleo. De hecho, la política de nacionalización es hasta ahora uno de los rasgos característicos de su gobierno.

En este sentido, el 18 de marzo de 1938 tomó la acertada pero arriesgada decisión de nacionalizar el petróleo lo que trajo ocasionó que las relaciones con Estados Unidos y los Países Bajos se tensarán. De hecho, en respuesta a la decisión de Cárdenas, ambos países rompieron relaciones diplomáticas con México e iniciaron un boicot al petróleo mexicano.

Ante este hecho que ponía en riesgo no solo al gobierno sino a la economía de toda la nación, Cárdenas comienza a buscar otros compradores, convirtiéndose Alemania en uno de los principales clientes. Para ir más allá, anuncia la creación de Petróleos Mexicanos (PEMEX), empresa estatal que desde ese momento se encargaría de la explotación, refinación y comercialización del petróleo extraído del territorio nacional.

Durante su gobierno, Cárdenas demostró ser un hombre de acción y convicción, lo que quedó evidenciado no solo en sus decisiones sobre el petróleo sino también en la reforma agraria implementada, gracias a lo cual entregó 18 millones de hectáreas a campesinos, obreros y familias de bajo recursos y les brindó la posibilidad de acceder a financiamiento, educación y un sistema de salud de calidad con la creación del Banco de Crédito Ejidal.

Los programas sociales no terminaron ahí, Cárdenas masificó el acceso a la educación al construir escuelas e instituciones educativas o académicas en todo el país, por ejemplo el Instituto Politécnico Nacional, la Escuela Nacional de Educación Física, el Colegio de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Museo Nacional de Historia. Teniendo este último como sede el Castillo Chapultepec, trasladando la residencia  oficial presidencial desde este lugar hasta Los Pinos.

En materia de obras públicas, durante la presidencia de Lázaro Cárdenas se amplió y modernizó la red de ferrocarriles administrada por la compañía Ferrocarriles Nacionales de México, también creada por decreto presidencial en este periodo. Asimismo, se construyeron nuevas carreteras y se modernizaron las existentes lo que benefició el comercio interno en gran medida.

Por otro lado, el clima que se vivía en México durante el sexenio de Cárdenas no es comparable a ningún otro, más allá de las revueltas que pudieron ocasionar las nacionalizaciones y la lucha contra el latifundismo, México estaba en calma, imperaba un clima de tolerancia y respeto hacia el contrario, no se perseguía a nadie por pensar distinto ni se obligaba a tomar parte de un partido político para acceder a los beneficios sociales.

Cárdenas en su gobierno le devolvió la alegría, el progreso, el optimismo y las ganas de trabajar a los mexicanos, además de haber reactivado y transformado la golpeada economía nacional en tan solo seis años.

Por esta razón y por todos los cambios implementados durante su gobierno, años después de haber dejado el mandato, Lázaro Cárdenas sigue siendo uno de los presidentes más queridos, respetados y sobre todo bien vistos que ha tenido México.

Después de la presidencia

En 1940 terminó la presidencia de Lázaro Cárdenas quien continua ejerciendo influencia en la política nacional y más importante aún no deja de lado sus interés sociales, sino que se dedica al trabajo social y sigue luchando para que sean respetados los derechos humanos de los más pobres y se les brinde igualdad de condiciones tal como sucedió en su mandato.

Sin embargo, en poco tiempo terminaría su lucha al enfermar de cáncer y fallecer a la edad de 75 años el 19 de octubre de 1970 en la Ciudad de México. Aun así el legado de Cárdenas a la vida republicana y en especial a la lucha social, es imborrable al punto de que su sexenio en el poder sigue siendo considerada una de las más florecientes épocas de la historia nacional.

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