Historia de México

Qué se celebra el 1 de mayo

Qué se celebra el 1 de mayo

El 1 de mayo se celebra en prácticamente todo el mundo el Día Internacional de los Trabajadores, un día para exigir las reivindicaciones y derechos laborales y en especial para recordar la gesta de un grupo de obreros de Chicago (Estados Unidos) quienes fueron los mártires de un movimiento para exigir el reconocimiento de la jornada laboral de 8 horas y mejores condiciones de trabajo.

Día del trabajo

Un poco de historia de este gran día.

La Revolución Industrial en el siglo XIX trajo consigo la producción masiva pero al mismo tiempo la explotación de los trabajadores quienes debían cumplir jornadas de trabajo extenuantes de hasta incluso 18 horas, en condiciones precarias y con salarios insuficientes. Esta situación generó movimientos en los que los obreros se organizaban para exigir mejorar laborales.

Por esto,el gobierno del presidente estadounidense Andrew Johnson promulgó la Ley Ingersoll en la que se establecía que la jornada laboral debía ser de 8 horas, sin embargo los empleadores y dueños de fábricas se negaban a respetar este derecho en parte por lo flexible que resultaba la ley que permitía trabajar jornadas más largas en caso de ser necesario.

Qué se celebra el 1 de mayoLos trabajadores prácticamente eran esclavos, por esto exigían el cumplimiento de la ley para así poder utilizar el resto de su tiempo en descanso, atención a la  familia, quehaceres y ocio. Su lema era “Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”.

Debido a la situación de no reconocimiento de los derechos laborales, los obreros amenazaron con comenzar una huelga el 1ero de mayo para ser escuchados, como consecuencia unos 20.000 trabajadores consiguieron hacer valer su derecho con esta amenaza.

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La huelga del 1ero de mayo

El 1 de mayo llegó y ese día de forma conjunta unos 200.000 trabajadores se sumaron a la huelga en todo Estados Unidos, paralizando unas  12.000 fábricas. Además se realizaron marchas multitudinarias en distintas ciudades como Detroit, Nueva York, Cincinnati y Louisville, mientras que Chicago, el bastión de la huelga, fue paralizado casi totalmente.

La huelga se extendió y para el 3 de mayo crecía de forma alarmante, se habían sumado muchos más obreros. De hecho, las cifras indican que ese día participaron del movimiento unos 340.000 trabajadores. La policía comenzó a reprimir a los manifestantes y como consecuencia 6 trabajadores fueron asesinados y decenas resultaron heridos.

Tras este hecho se redactó una proclama de la que se distribuyeron 25 mil ejemplares, convocando para una protesta el día siguiente en la plaza Haymarket de Chicago.

Los organizadores escogieron este lugar porque pensaban que en caso de que se les tendiera una emboscada estar en un lugar público y con varias rutas de escape minimizaría la posibilidad de que alguien saliera herido o fuese detenido.

La Revuelta de Haymarket

El 4 de mayo se congregaron en la Plaza Haymarket cerca  de 20.000 trabajadores como medida de protesta y para escuchar distintos mítines. Al tiempo que esto sucedía se reportaba que todo Chicago estaba paralizado.

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Sin embargo, esta concentración pacífica tuvo un giro inesperado, cuando ya habían terminado las alocuciones y quedaban pocos asistentes se presentó un destacamento formado por 180 policías con el fin de reprimir a los huelguistas.

En medio de la confusión una persona desconocida activó una bomba en contra de los uniformados, como resultado estos abrieron fuego indiscriminado matando a varios de los asistentes e hiriendo a unos 200.

Este incidente fue aprovechado para aumentar la represión, se decretó un toque de queda y se comenzó a perseguir a los cabecillas de la rebelión, se clausuraron los periodos que se usaban para difundir mensajes revolucionarios, se allanaron las viviendas y se prohibió los mítines en todo Estados Unidos.

Las cárceles se comenzaron a llenar de trabajadores revolucionarios, entre los detenidos estaban  8 miembros de la IWPA (Asociación Internacional del Pueblo Trabajador) o como mejor se les conocía, anarquistas: George Engel, Samuel Fielden, Adolf Fischer, Louis Lingg, Michael Schwab, Albert Parsons, Oscar Neebe y August Spies.

Los mártires de Chicago

31 trabajadores fueron llevados a juicio, un juicio  vil, infame y manipulado en el que se les acusó de ser cómplices de asesinato, aunque no se pudo comprobar que alguno de ellos haya tenido participación en el incidente de la bomba lanzada en la plaza Haymarket.

Como resultado del juicio los 8 miembros de la IWPA fueron condenados, a estos hombres se les conoció después como los mártires de Chicago:

Samuel Fielden obrero textil y pastor metodista junto con Michael Schwab, tipógrafo fueron  condenados a cadena perpetua; Oscar Neebe se desempeñaba como vendedor y fue condenado a quince años de trabajos forzados.

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Por su parte, George Engel, tipógrafo; los periodistas Adolf Fischer, Albert Parsons y August Vincent Theodore Spies, además del joven carpintero Louis Lingg fueron condenados a morir en la horca.

El 11 de noviembre de 1887 en horas del mediodía Spies, Engel, Parsons y Fischer murieron en la horca, mientras que Louis Lingg se suicidó en su celda.

Posteriormente en 1893, Fielden, Schwab y Neebe fueron perdonados y puestos en libertad.

Consecuencias

Tras estos históricos sucesos, en 1889 se celebró en París el congreso de la Segunda Internacional, una asociación que incluía partidos socialistas, laboristas y anarquistas de todo el mundo, en este encuentro se estableció el 1 de Mayo como Día del Trabajador. Y desde esa fecha año tras año se recuerda en este día a los mártires de Chicago, símbolos de dignidad de la clase trabajadora.

Aunque resulte paradójico, en Estados Unidos donde ocurrieron los hechos, no se conmemora el 1ero de mayo, sino que desde 1882 el primer lunes de septiembre se celebra el Labor Day por temor del entonces presidente Grover Cleveland a que los socialistas tomaran fuerza nuevamente y reactivaran su movimiento.

Gracias a la gesta de quienes lucharon por sus derechos en las jornadas de protestas que se iniciaron el 1ero de mayo, en todo el mundo de forma paulatina se fue estableciendo la jornada laboral de 8 horas, pero en Estados Unidos no fue sino hasta 1938 que se estableció esta norma.